Es difícil sentir un dolor ajeno, sentir por otra persona sin poder aliviar por no saber de razones. Detener el flujo de las cosas cuando no sabemos ni de entradas ni de prontas salidas, ayuda a incrementar algunos sentimientos de impotencia. Hoy en esta encrucijada podrían pasar horas largas y sin tener idea de que hacer, la realidad es que hoy me siento inútil. Sin dar pasos firmes, lo único que parece aliviar el pesar de un sentir y dolor ajeno y desconocido es orar.
Hace poco recibí un mensaje que decía: “No es creer en Dios, es creerle a Dios”. Hoy las preocupaciones, el dolor y las causalidades de la vida empañan la visibilidad. Alguno que otro ha olvidado el azul de cielo por lo gris de sus días y ha dejado involuntariamente de creerle a Dios, aunque no duda de su existencia.
Me agobia, y siento un dolor muy agudo y aunque parezca extraño no conozco las razones. Mis recién estrenados recursos y la fuerza que creí haber perdido en el camino se renueva justo a tiempo para actuar justamente ante un cariño genuino de una parte intrínseca del amor Divino…la amistad. Hoy y hasta que sea necesario, mientras llegue la claridad y pueda creer, voy a creerle a Dios por ambos.
AMR©2009
Wednesday, September 02, 2009
Subscribe to:
Posts (Atom)
