Wednesday, August 12, 2009

Erase una vez 245,280 hras

Las cosas han cambiado desde mi último cumpleaños, yo he cambiado. He recorrido muchas etapas diferentes, he atravesado la valentía con lágrimas y fortaleza, dándole un giro a mis miedos de cambio y decidiendo por mi misma lo que no gustaba necesariamente, pero que era lo mejor. Hasta entonces un sistema de reglas basado en un miedo a vivir mi propia historia había moldeado mis espejos diarios, y aunque no estaba contenta con todo, una parte de mi se sentía gustosa de no romper las reglas. Pero los años nos hacen expertos en la movilización de inquietudes, en la experimentación en carne propia, y se vive plenamente enterándose por primera vez de que no necesariamente lo que siempre se postulo como básico e inquebrantable será siempre así.

Siempre me senté cómoda a ver los demás viviendo sin temor a equivocarse, intentando crecer, veía quienes vivían aprovechando cada experiencia, me senté a solo observar durante mucho tiempo. Todos esos años de observación eran el producto de no poseer el coraje de enfrentarme a cosas nuevas, a gente diferente, a dejar de pertenecer a esa comodidad innata que sé hacer parte de mí cada vez que algo no está bien. Se paso el tiempo de mirar, y cuando mi turno, nunca estuve lista y creo que no inesperado era exactamente parte de este proceso de aprendizaje que me toco desarrollar especialmente en este último año de vida.

Mi mente y mis días se llenaron de repente de situaciones, de gente y mundos diversos, completamente opuestos a lo que conocían mis ojos llenos de escolaridad e inocencia. Me enfrente a unas realidades, y fui muy de prisa sin comprender lo que en 28 anos no había sido capaz de atravesar, y lo escondido de tantos tiempo afloro solo dándome paso a situarme de frente conmigo misma. Con la persona fuerte solo de carácter, y vulnerable ante el simple sueño de querer ser feliz.
Demás esta decir que ha sido un proceso agotador, uno que no he logrado entender a cabalidad porque aun sigue en sumario. Al responder a cada una de las premisas que toco de cerca mi propio sistema de supervivencia, solo puedo decir que mis 28 “primaveras” me colocaron frente a mí misma, y que el miedo de la primera vez de verme, no me abandona desde entonces. Pero esa pesadilla es solo el producto de una colaboración conjunta de tiempos y heridas, de gente y males que compulsivamente ignoré, aun sabiendo que nunca se irían de mí hasta que tuvieran el tratamiento adecuado. Y han regresado… arraigándose en la oportunidad vulnerable de las fechas y la lentitud de algunas cosas.

Entonces participando de forma activa en mi propia vida durante este tiempo tome como por capricho decisiones de forma alterada. No escuche nada, mientras las pocas voces que quedaban intactas se convirtieron en estorbos que selectivamente decidí ahogar en sus propias señales. Tengo que pretender que lo valioso de algunos perdurara en agradecimiento eterno solo por quedarse sin protestar, solo a escuchar. Y eso fue lo único que quedó de aquellos días, eso y unas cuantas consecuencias.

Si se trata de reflexión, que fue escasa durante este tiempo, hoy me alborota la razón pensar que ante enredos y situaciones en los últimos meses solo logre pensar en mi. Aun así lo más infrecuente surgió de esta cruzada y es que por esta etapa logré que palpitaran mis debilidades, pero que el proceso redujera algunos miedos. Dejando un poco de ser yo misma, descubrí en esencia que caminando en el peligro solo se consigue respirar de forma abrupta y por instantes. Pero que a la larga y en efecto adverso el celebro deja de recibir el oxigeno necesario como para comunicarse con el sentido común. Hay muchas maneras de aprender esa sapiencia, yo he recibido los golpes apropiados para adaptarla.

Muchas cosas convalecieron, mientras que mi recia voluntad dispuso en forma siniestra quedarse en la espera, por el asecho de un pensamiento claro y escaso, un solitario que podía hacerme temblar incluso mi propia voz, y creo que sobreviví. Con el encanto de una esperanza y la sobriedad de haber permanecido en escuelas que me han edificado, recibo con humildad lesiones que solo aceptare y tal vez jamás logre entender. Y si fuese necesario repetiré aquello que sea pertinente, por que ha sido un año diferente, solo por que deje de mirar, y empecé a vivir.
AMR©2009