Esta semana estuve en contacto con la naturaleza humana, con la fragilidad emocional. Pude ver de primera fila las diferencias fundamentales de los hombres y las mujeres cuando se enfrentan a sus fantasmas, y también encontré en sus voces una similitud de dolor.
Esta semana por fin me corrí es riesgo de ser mas humana, mas amiga. Tan pronto abrí mis ojos y preste mis sentidos al dolor y a la angustia empecé a entenderlo todo. Las pistas en episodios ajenos me han dado una clara señal de mi estatus y mis posibilidades.
Por fin reconozco lo inadecuado y esta vez sin remordimientos y con la frente alta, me rindo. Nunca he sido buena perdedora, ni siquiera puedo digerir bien los tropiezos, pero en esta ocasión si no me retiro perderé la esencia de mí que tanto me gusta y que es lo único con lo que estoy conforme.
Esta semana le di una oportunidad a la aventura, abrace el sentimiento y escuche la nueva soledad desconocida Nada tenia que ver conmigo, pero obtuve una respuesta en cada paso y en la conclusión final se que prefiero llorar y extrañar, que tener un respirar lento y forzoso que acompañe mis noches de insomnio.
Esta semana descubrí que nunca aprendí a hacer maldades, que mi fortaleza aparente me hace débil ante otra cosas y que la magnitud de mis conflictos en nada supera lo que llevo dentro de mí. Fui creada con propósito y fuera de poder comprender el por que de la situación, y la razón para estar presente en aquellos momentos cruciales y ajenos, asimilo la orientación que necesitan mis cosas…lo único que necesito es fortaleza, por que esto es lo que debo hacer no lo que quiero hacer.
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