
Un legado de autenticidad
Por: Amarilys Morales Rivera
Un cacique según el diccionario entre otras definiciones nos presenta que es una persona que tiene gran influencia en un pueblo. Hoy por hoy quiero recordar el legado de un cacique que convive en el sentimiento de un pueblo humilde, Guarionex Rodríguez Castro. Luego de su muerte hemos podido darle nombre a su paso por nuestra vida, a su sencilla participación en la historia de nuestro pueblo, a ese legado auténtico, hoy podemos darle nombre a lo que fue su estadía en la tierra, heroísmo.
Miro hacia atrás y reconozco muchos héroes que permanecieron en el anonimato, personalidades que dentro del esplendor de una vida simple demostraron calidad. Los héroes disimulan su trayectoria mientras están al alcance de uno mismo, pero según parten se revela cada día quienes fueron, y la función que los deja en el mundo aun después de su partida.
La madrugada del 7 de julio de 2007, luego de batear el primer hit y el último out del juego de su vida, Comerío despertó con la noticia de que el jardinero derecho y primer bate de los Pescadores del Plata de Comerío se batía entre la vida y la muerte. Hoy a un año de su partida me atrevo a combatir la nostalgia que me invade el recordarlo, para darle paso a una celebración de lo que fue su vida, y lo que siempre será el legado que nos dejó.
En el terreno de juego muchos lo recordamos por que a pulso se ganó el respeto de los lanzadores, y sin duda alguna su extensión sublime en el jardín derecho le daba seguridad al equipo. La historia tal como la estadística, no miente; en sus cinco años con los Pescadores del Plata se presentó con su elegancia característica y nos dejó de por vida un promedio ofensivo de .347 (84 de 294), con cinco cuadrangulares, 40 carreras impulsadas, y 90 carreras anotadas. Tuvo grandes oportunidades pues participó en el Miami Dade College, en el 2002 y fue seleccionado por los Marineros de Seattle en el sorteo de Grandes Ligas, sin embar-go por decisión propia se quedó y con su disposición nos facilitó el privilegio de ver jugar uno de los jugadores más completos que han visto los tiempos. El Pescador con el número dos en su camisa participó del equipo nacional, y re-presentó con orgullo los colores de su nación.
Un héroe lo es, en todos los sentidos y maneras, en el corazón y en el alma, sin embargo los protagonistas no siempre pueden ver la imagen de su reflejo por que en las compensaciones y halagos no estriba su grandeza. La plenitud de los héroes se reconocen en los valores que reparten en lo ordinario de sus días. El Cacique comerieño además de compartir lo que en vida con ejemplo pudimos apreciar de excelente deportista, presentó una grandeza muy difícil de asimilar. Una dignidad de ser humano muy por encima del terreno de juego, una sencillez que lo convirtió en el querido hijo de Comerío y de Puerto Rico y un ejemplo especialmente para los niños y jóvenes.
José Martí una vez dijo: “Se afirma el pueblo que honra a sus héroes” hoy a través de lo que recibí en cada partido al verle jugar, en la sonrisa tímida y el actuar impecable, lo que presentó en cada autógrafo y conversación que tenía con lo niños, la actitud humilde ante su fanaticada, en la amistad y compañerismo hacia su equipo, la devoción a su familia y por quienes conocieron la grandeza de su espíritu, recuerdo su partida como una celebración a la vida.
El esplendor de una carrera luminosa, en adición a una vida ejemplar, sumado a los valores en cada rincón expresados a grandes magnitudes, jamás serán olvidados, por lo que honramos a viva voz su trayectoria a un año de su partida física con la esperanza de albergar en nosotros su vida, como ejemplo de excelencia en cada paso del camino.
Su legado se quedo grabado en la inmortalidad de la historia de mi pueblo, y se sintetiza en la actuación de su vida que lo hizo merecedor de la entrada como primer bate en la alineación de las verdaderas “Grandes Ligas”, para impulsar la carrera hacia la eternidad.
AMR2008
http://www.lacordillera.net/08_06_26/deportes/deportes03.html
