Hoy descubrí que las miradas constantes y fijas hacia atuendos y actitudes son solo producto de un sentimiento ruin, la envidia.
Es muy probable que anteriormente haya visitado mi puerta y rodeado mi espacio pero nunca había podido cazarlo azotando inclusive mis voces internas.
Querer lo que otros tienen ha sido siempre alimentado por el estereotipo de lo que deberíamos tener y lo que deberíamos ser exterior e inclusive interiormente. Pero es un sentimiento que toma crudeza cuando somos acorralados por fantasmas de baja autoestima.
Cuando la seriedad empaño mi bien disimulada sonrisa y los deseos de reemplazar lugares, me invadieron, me sentí muy mal. Y en uno de esos pensamientos una Voz me ayudo a identificar lo que era.
Lo mejor de todo que esta en cuarentena y créeme he identificado el foco de infección y la forma de eliminarlo.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment