Friday, February 22, 2008

La fuente de la autoestima

Pensé que era parte de una broma cuando me lo dijeron, pero hoy pude encarnar la esencia y virtudes de llevar tacones altos. En un día ordinario mi atuendo conste de un mahon, preferiblemente azul y algún polo o camisa de algodón en la mayoría de los casos. Y por supuesto mi vestimenta es engalanada con un par de tenis o sandalias bajitas. Esa soy yo y desde que me conozco prefiero comodidad antes que moda por que al final del día mis pies me lo agradecen. Obvio que hay ocasiones en las que un atuendo como el antes mencionado podría resaltar tu condición de estudiante y lograría ser obstáculo para que te tomaran en serio, así de ingrata es la superficialidad. Pero si de esta palabra se trata hoy me impulsa a escribir que mi vida tomo un buen giro en el día de hoy, y creo que fueron los tacones.

Mi argumento consiste en que inicialmente y conociendo que hoy obligatoriamente tenia que asistir a un evento de importancia decidí que era hora de sacar a lucir ropa decente. Inicialmente escogí una ropa y los zapatos que elegí, por supuesto eran bajiítos pero al mirarme al espejo algo no concordaba. Por lo que por lo menos por 15 minutos una parte de mi se sintió incómoda. Problema que encontró su solución tan pronto cambie los zapatos. Por que cuando mi imagen salio reflejada en aquel atuendo y con aquellos zapatos pensé que hasta era otra persona.

Justo ahí comencé a cuestionarme que hace la diferencia en zapatos a nuestra forma de vernos a nosotros mismos, y encontré la respuesta muy rápidamente. Una cosa no tiene nada que ver con la otra, solo en este cerebro distorsionado podría abrazar una idea tan descabellada y absurda por demás. Eso hasta que logré arrancar piropos y miradas de gente que veo casi todos los días y que por razones que todos conocemos ni se percatan de mi existencia.

Luego de un forcejeo entre el sentido común y lo vivido solo puedo llegar a la conclusión que aunque parezca absurdo en ocasiones las mujeres dependemos de que las cosas externas completen nuestra autoestima. Así que el poseer y demostrar tus talentos en el balanceo de la figura sobre un tacón parece ser una forma ideal de olvidar que aun cuando gane por mucho ser superficial, vale mas balancear y respaldar con autenticidad todo lo que se lleva dentro.

Y no es que este en contra de vestirse y arreglarse de modo que el espejo no tenga que mentir, pero solo si es un complemento no una invención. Mi modo de ver las cosas es sencillo: haz que tu imagen solo hable de lo que eres y no de lo que por envidia vistes o por cobardía ocultas. Y finalmente la explicación para lograr aquellas mirada y piropos…creo que en mi caso por falta de práctica caminar en tacones es una aventura de estruendosos sonidos contra el pobre piso, los que creo que hoy convocó la atención de todos.

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