Desde que llegue de vuelta a donde pertenezco solo he visitado este sitio en dos ocasiones. El mismo escalofrío y la misma desolación me invaden cada vez que veo el reflejo del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín.
Realmente mirándolo como solo una estructura ha cambiado mucho, pero para mi y de forma significativa al contemplarlo provoca todos los dinosaurios del recuerdo, lo que me hace comprobar que en mi de sensaciones este lugar no ha cambiado en nada.
Mientras lo atravesaba arrastrando mis zapatos, me daba mucho miedo tener que irme aunque la existencia de unas llaves me confirmaba que en esta ocasión a mi no me tocaba. Entre sollozos y lágrimas ajenas solo recordaba, anestesiada de preocupación. En una sola hora cerca de ese sitio podía estar experimentando una regresión significativa y más que todo preocupante. Reconozco que el 22 de julio de 2003, no estaba lista para irme, pero al pensar que a lo lejos mi partida es una posibilidad vigente, mis músculos se tensan por que creo que aún no estoy preparada y tal vez nunca lo esté.
Mientras regresaba de camino, ya más segura de que no era yo la que me iba en esta ocasión, las revoluciones de mis latidos bajaron de ritmo, mi presión sanguínea empezó a alcanzar niveles normales y mis recuerdos habían sido devueltos a dinosauriolandia.
La única espina que quedó dentro y que se reveló en llanto al llegar al carro, es la posibilidad, y el trabajo que me toca hacer para no llegar desprevenida al esa decisión. Y finalmente la canción de Ricky Martn, en mi estación de radio favorita…
De tu mano pequeña diciéndome adiós
Esa tarde de lluvia en San Juan
Con los besos que llevo conmigo
Que son solo tuyos y nunca te di
Por andar ocupado en el cielo
Me olvide que en el suelo se vive mejor
Mi boricua, mi india, mi amor,
Mi asignatura pendiente...
AMR©
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