
Hay solo dos momentos en la vida en que se esta sujeto a sus propios sentimientos, cuando se puede ser uno mismo y cuando se pierde la esencia de si. Pocos instantes son cómplices y se dan al mismo tiempo y por la ocurrencia de cambiarlos de posición se sufre. Es solo una explicación de lo que habla por si solo cuando se decide cambiar el curso de tu propia historia. Junto con las jugadas van los destellos de múltiples sensaciones, que incontrolables al fin terminan por cruzarse con lo inesperado; los frutos de las causalidades y consecuencias de tus actos y de paso te encuentras los amigos.
AMR©

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